El amor de Dios es para siempre por Dan Owens

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Mi primera novia de la escuela superior se pasaba escribiendo cartas que ella siempre terminaba con, “Amor para siempre.” Ella no me amó para siempre-me dejo luego de ocho meses por un muchacho mas parecido que yo y me rompió el corazón.

La gente promete amarnos para siempre pero solo Dios permanece fiel a Sus promesas. El amor de Dios no se detiene, lo cual es bien significativo en una sociedad que casi se jacta de su infidelidad y traiciones.

¿Podríamos realmente encontrar un amor sin final? ¡Si! Dios dijo: “Yo te ame con un amor interminable” (Jeremías 31:3).

“¿Quién nos separara del amor de Cristo?”, el apóstol Pablo preguntó. “¿Tribulación, angustia o persecución, o hambre o desnudez o peligro o espada?” (Romanos 8:35). Habiendo experimentado el dolor de la vida, Pablo estaba diciendo que cuando nosotros atravesamos momentos difíciles sentimos el amor de Dios en una manera aun mayor.

Cuando Al Egg, el capellán de los Trailblazers de Portland, compartió por primera vez conmigo que él había perdido su hija adolescente en un accidente automovilístico, se sonrió cuando dijo que fue durante esos momentos de penas terribles que sintió el amor y la cercanía de Dios a diferencia de otros momentos en su vida.

Cuando mi hijo Ben era pequeño, se tropezó y se cayó de cara al suelo, sobre nuestra terraza en el patio. Yo escuche un golpe fuerte y corrí a recogerlo. No sabia que era peor, si sus gritos o la sangre. Mi corazón latía fuertemente mientras lo levantaba y ponía en mis brazos dirigiéndome hacia la casa.

Ben había prácticamente mordido la madera de la terraza, hundiéndose los dientes en su encía. Mucha sangre salía de su boca mientras nuestros dos dentistas nos decían que Ben probablemente no necesitaba intervención medica. Me senté con él en mi silla reclinable. Me mecía en el sillón con Ben en mi falda, con uno de mis brazos alrededor de él y el otro sosteniendo hielo sobre su labio superior. Su llanto disminuyó y mis miedos paternales disminuyeron.

Luego de 30 minutos, le pregunte a Ben si quería bajarse de mi falda. Me aseguro que no quería.

Cuarenta y cinco minutos pasaron, y le pregunte otra vez. ¡No quería!

Le pregunte luego de una hora, pero se encontraba demasiado cómodo donde estaba.

Finalmente luego de una hora y veinte minutos, Ben decidió que se podía bajar y jugar nuevamente.

Hasta aquel día, solo había tenido a Ben en mi falda por un máximo de 15 minutos pero en aquel día de Pascuas lo sostuve por mas de una hora. ¿Por qué? Primero, Ben sabia que estaba lastimado. Segundo, él sabia que no lo obligaría a bajarse de mi falda. Y tercero, Ben sabia que, “Papa me ama.” Mientras sentía el dolor de su caída, también sentía el amor sin fin que venía de su padre.

Todos experimentamos dolor en muchas maneras. No importa que clase de dolor estamos experimentando, tenemos la bendición de poder ir al Padre, quien con brazos de amor nos sostiene para siempre.

Dan Owens Eternity-Minded Ministries 17935 Pueblo Vista Lane San Diego, California 92127 OwensEMM__@__aol.com Copyright © 2000. Traducción: Luis E. Cotto, Caguas, Puerto Rico. ledcotto__@__webcomsultants.com

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